Patronos

Santa Teresa Lisieux

 

Santa Teresita del Niño Jesús (1873-1897).

Nacida en una familia profundamente cristiana (sus padres han sido declarados beatos) ingresó en el Carmelo siendo muy joven. En su vida y escritos encontramos un camino providencial para entrar en el misterio del Amor Misericordioso del Corazón de Jesús. Es la “gran santa para los tiempos modernos”. Fue nombrada Doctora de la Iglesia por la gran luz que difunden sus escritos. “La confianza y nada más que la confianza nos conducirá al amor”.

Santa Margarita María de Alacoque

 

Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690).

Religiosa visitandina. Fue el instrumento escogido por Nuestro Señor para dar a conocer a nuestro mundo las riquezas insondables de su Corazón. En las revelaciones de Paray-le-Monial Jesús le reveló el amor infinito de su Corazón hacia los hombres y su dolor por ser tan poco amado y correspondido.

San Claudio de la Colombiere

 

San Claudio de la Colombière (1641-1682).

Sacerdote jesuita. Llamado por Dios a ser apóstol del Corazón de Jesús. De él dijo el Señor a san Margarita (de quien era director espiritual) que era “su siervo fiel y perfecto amigo”. Hombre profundamente espiritual, comprendió que el abandono confiado en la Divina Providencia era el camino para vivir su devoción al Sagrado Corazón.

San Ignacio de Loyola

 

San Ignacio de Loyola (1491-1556).

Sacerdote fundador de la Compañía de Jesús. La doctrina espiritual contenida en sus Ejercicios Espirituales ha influido notablemente en toda la vida de la Iglesia. La centralidad de Jesucristo en la vida interior y el deseo de “en todo amar y servir a su Divina Majestad” resumen su carisma espiritual.

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino (1224/5-1274).

Sacerdote dominico. Vivió plenamente el ideal de su orden: contemplar y transmitir lo contemplado. Es considerado como uno de los más insignes filósofos y teólogos de todos los tiempos: de él se dijo que era el más sabio de los santos y el más santo de los sabios. La Iglesia no ha dejado de recomendarlo como maestro y guía de los estudios. Además de su ciencia teológica destaca por su inmensa piedad litúrgica: él compuso el oficio del Corpus y una gran cantidad de himnos litúrgicos.

San Pío X

 

San Pío X (1835-1914).

Tras haber recorrido todos los grados de la jerarquía católica, fue elegido Sumo Pontífice el año 1903. Movido por un ardiente celo pastoral centró todo su pontificado en volver los hombres a Dios. Su lema “instaurare omnia in Christo” sintetiza su ideal. Fue un ferviente devoto de la eucaristía. Su preocupación por las almas le llevó a condenar los errores modernos y a oponerse vigorosamente a los movimientos descristianizadores de nuestro mundo.

San Luis María Grignion de Montfort

 

San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716).

Ordenado sacerdote fue nombrado misionero apostólico por el Papa para la región Oeste de Francia. Incansable predicador del amor del Corazón de Jesús y de la Virgen. Fue el gran apóstol de la consagración a María. Su lema “Totus tuus” fue luego recogido y popularizado por el beato Juan Pablo II.

San Maximiliano Kolbe

 

San Maximiliano María Kolbe (1894-1941).

Sacerdote franciscano. Lleno de amor a la Virgen fundó la Milicia de María Inmaculada para extender la devoción a Nuestra Madre por todo el mundo. Murió mártir en Auschwitz ofreciendo como sacerdote su vida para salvar a otro prisionero.

Arcángel san Miguel

 

Arcángel san Miguel.

Su nombre “¿Quién como Dios?” nos recuerda el combate librado por este Arcángel contra Lucifer que se rebeló contra Dios y fue precipitado con sus seguidores al infierno. León XIII redactó una oración para invocar la protección de este santo ángel sobre la Iglesia contra el poder y las asechanzas del demonio.

Santos Ángeles de la Guarda

 

Santos Ángeles de la Guarda.

Los santos ángeles aparecen en las Sagradas Escrituras como mensajeros de Dios. Algunos de ellos tienen como misión en la tierra velar por cada uno de los nosotros, protegiéndonos durante nuestro peregrinar en esta vida. Cada hombre tiene un ángel guardián. Su devoción está atestiguada desde los comienzos del cristianismo.